Revista Rampa


 

 

 

 

 

Sergio Pravaz

 

  

saltar a ninguna parte

 

el poema no tiene cielo

como no tiene fondo ni altura para

saltar a ninguna parte

 

apenas si soporta el peso del mundo

vaya uno a saber cómo

 

está al corriente

de todas las novedades

pero los que valen

parecen puños

en la galaxia equivocada

 

dice firme en un tráfico de palabras

que no serán absueltas

 

es capaz de hurgar

en el orificio de la

cabeza de trotsky

hasta hallar esa flor de tamarisco

que aún respira

 

suele despreciar la rapidez

y sólo apuesta fuerte

cuando el viento se agota

y se retira

 

   el poema no tiene cielo

pero sus mandíbulas

agitan la morosidad en esta comarca

 

acaricia la muerte y la vida

con la misma mano

 

duerme en ese umbral con los ojos abiertos

 

 

en colectivo a comodoro

                           

a veces el tacto duele

de sólo imaginar tanta belleza

 

la vi ahí

esplendorosa entre

las matas y el pedregullo

 

saltando cañadones

barriendo los arroyos

andaba la tarde estallada

buscando más espacio

 

es un mantel arrojado para el disfrute

 

una nada aparente que es todo

y también ese rumor que supo

del diluvio

 

y sigue ahí

pegadita a la ventanilla del colectivo

para que mis ojos pulan la memoria

mientras dios pierde el tiempo

en algún menester oscuro

 

la ruta se convierte en una culebra gitana

que estira sus medias

como un idioma sin huesos

 

esta boca abierta en la meseta

es un océano

 

golpea contra los paredones

que abrigan unas cholgas allá en lo alto

donde el colibrí no llega

                       

no hay árboles en esta tierra

sus raíces se fueron con el mar

 

no hay espacio para el odio

a través de esta ventanilla

 

 

en el sur

 

¿pero si me abren el corazón padre?

seguro que sólo encontrarán palabras

 

las que callan para obtener

el favor de ese otro

que soy todo el tiempo

 

rara alternativa de meter manos

como quien hurga

                    en un desierto y

ubica un oído una madera un viaje

o tal vez esa ventana

                    para mirar el mar en cangrejales

y regresar encendido

 

¿pero dónde habita ese vértigo?

 

ese precario sitio de la victoria

más prodigioso

                   que la mirada de rimbaud

 

¿donde el desatino

cuya carpa es invulnerable?

 

más allá de la piedad y

los peces atrapados

 

de la emoción que promueve

al corazón para que aprenda

 

¿donde hay un puñado de ese hechizo?

 

en el sur padre...

                   en el sur

 

 

que más

 

soy muchos y no soy ninguno

 

aún así mis sueños son

largos y no carecen de vigor

 

pienso que no me sienta mal

andar desprovisto de certezas

 

oler toda la bruma junta

soltar las almas que brillan

para que busquen

el sombrero de vallejo

 

o tal vez besarle el rostro a la tristeza

y que intente de una buena vez una sonrisa

 

¿disponer de un sitio

donde no quepan los panes

mal repartidos?

 

¿morir cada día

para alumbrar tus ojos

en la mañana?

 

pretender ser tantos

y al final encontrarme

con este que me habita

 

insisto

no me sienta mal

andar desprovisto de certezas

 

uno escribe que sueña

y apura unos pocos

poemas para mirar firme

 

que más...

 

 

paco urondo

 

él tomó una palabra

la acarició como a mujer

 

con un paño le sacó brillo

 

la miró como se

mira el sueño más querido

y supo que los sueños

jamás se equivocan

 

le avisaron de la herejía del olvido

le miró la cara

como quien mira

una soledad en la memoria

una ausencia de fe

 

descubrió que las lecciones aprendidas

no valen sin las tareas completadas

 

imaginó entonces un filo de toledo

sobre la garganta del torpe

 

y el torpe siguió su camino

 

no importa se dijo:

 

la belleza de la palabra

alumbra más

 

trae un mundo entre los ojos

y dice futuro en los lugares

donde nadie llega

 

dice para saber que

jamás nacemos

que la muerte no es real

 

que siempre estamos regresando

 

la palabra como la belleza

es un objeto sin dueño

 

tal vez acune todo aquello que no

somos capaces de nombrar

 

 

 

ã Sergio Pravaz nació en la ciudad de Córdoba (Argentina) el 1° de diciembre de 1960. Egresó como Periodista Profesional de la Escuela Superior de Periodismo "Obispo Trejo y Sanabria" en 1985 (Córdoba). Se especializó en Periodismo Cultural. Llegó a Rawson en julio de 1988 huyendo de la  mediocridad y la deshumanización de las grandes ciudades. Fue corresponsal en Cuba (1998/2000) entrevistando a diversas personalidades de las letras de ese país. Tiene tres libros de poesía editados: Calimba (Trelew, Chubut, 1997). Los héroes de la esquina (Trelew, Chubut, 2000). ContrArmonía (San José de Costa Rica, Costa Rica, 2003) y siete inéditos. Fue invitado a presentar su segundo libro de poesías al Primer Congreso Mundial de Poesía de Santiago de Cuba (2000). Parte de su poesía fue utilizada en el Instituto del Traductorado de la Universidad Karl Franzens de la ciudad de Graz (Austria) para sus cursos de traducción. Su poesía circula en diversas antologías, tanto en Argentina como en el extranjero. Recibió el Primer Premio “Corona del Poeta” en el Eisteddfod del Chubut (2004). Obtuvo el Primer Premio de Poesía en el certamen Gonzalo Delfino de la Feria del Libro de Gaiman (2005). Ha sido distinguido por el Honorable Concejo Deliberante de Rawson (2005) por su aporte a la cultura de la ciudad. Ha publicado más de 120 artículos y notas periodísticas sobre poesía en publicaciones regionales y del extranjero.

 

 

 

 

Susana Fernández Sachaos

  

 

1

 

En Londres

 

Mi otro cuerpo

es esa sombra que late junto a mí.

Quizás porque mis ojos

la seguían bajo la lumbre inmensa,

me veía breve en su reflejo,

con mis cabellos abiertos a

el aire peregrino.

Después, más tarde, cuando

la luz se fue tornando oscura,

volví sobre mí misma,

sin mi sombra.

Escuché los ruidos

de la ciudad de Londres,

con sus luces mecánicas,

celebrantes del agónico día.

Solitaria,

bajo las puertas cerradas del sol,

respiré como un pájaro,

fui en las tinieblas,

el cuerpo de una lágrima.

 

 

 

                                                   2

 

Pájaro de fuego

 

Hay un clamor rojo en el aire.

Un pájaro de fuego cruza

a ras del agua.

He visto llamear la lejanía,

la tengo en la mirada.

Con otro ánimo, con otra espera,

se repite ese fulgor.

Una dicha existía y ahora vuelven

esas alas rojas que son mías

y del ave de fuego.

Somos dos y uno en el poema.

Lejos quedó una tierra quemada

por el infierno de los hombres,

a la que no volveremos;

porque somos el ave y yo,

fugitivos de esa tierra.

Porque somos las alas y el fuego,

y el intento de un poema

que sólo arda en la belleza.

 

 

                                                         3

 

 

La garza

 

No puedo llamarte

con una palabra,

ni describir tu libertad.

Goza el espacio tus alas

de color jacinto.

Tus ojos dicen del agua,

a veces del desierto.

Crezco en tu vuelo,

me apaciguo, tiemblo.

 

 

El gorrión

 

Sin nido fijo, sin bandera,

te extiendes por el mundo.

No hay cepo que te prenda

porque sin vuelo mueres.

Tu huella cabalística,

dibuja mis deseos.

Si vienes por la tarde,

saltarás los reflejos,

y animarás al sol

que ya se esconde.

 

                                                

 

Ó Susana Fernández Sachaos nació en Buenos Aires. Es poeta, ensayista y crítica literaria. Master en diseño artístico. Coordinadora de talleres literarios en bibliotecas municipales, tales como la Biblioteca del docente municipal, la Biblioteca Miguel Cané y otras. Ha participado en numerosas actividades literarias: Jornadas tales como El enigma de la creación artística (Discurso freudiano) en el Palais de Glace (1998);  Mesas de lectura de poemas tales como Quinto Encuentro de la Poesía Argentina, en el microcine del Centro Cultural Recoleta (1997). Colabora con artículos de crítica, investigación literaria y de artes plásticas y ensayo en las siguientes revistas: Barataria, revista-libro de poesía; Latin American Theatre Review (USA) y otras de Argentina y extranjeras. Integra varias antologías, entre ellas Veinte voces destacadas de la poesía argentina (Editorial Nueva Generación, 1996). Selección y estudio de Ruth Fernández.

Obra publicada: En el principio el barro, la palabra esperaba, Poemario Imprenta Tipo, 1ª. Edición, 1997/ Segunda edición multilingüe (francés, inglés, italiano y portugués), 1998. Eterno retorno, Poemario, 1999 (Colección dirigida por Elizabeth Azcona Cranwell). Luz, más luz, Antología de narraciones, 1999.

 

 

 

   

Martha Vargas

 

 

 

La bicicleta azul

 

                       I

El pasado se parece a esas fotografías que miramos.

La cara desconocida del espejo

y hay que empezar de nuevo con la historia.

No es la fijada en la vieja fotografía.

Los muebles de mi casa y la bicicleta azul.

Las rosas de Ispahán. Pero la vida se escapa

caminando por una plaza sin árboles.

 

                       II

                      

Por una de las puertas volveré algún día

                    de este  exilio.

 

Peregrinaje de idiomas y otras nieblas

                    en islotes

y contornos de poemas y utopías.

 

Una música invade los resquicios

                                      —los jinetes de la música—.

 

 

     III

                   

                   Las palabras de la canción heredada.

 Flotillas de arena en el río de Heráclito.

                     Arenas de tu lugar,

                      de tu pueblo,

                      para tu  tumba.

 

La tarde,

                      inmediata.

 

(Y los espejos imaginarios

                       del callejón del gato).

 

              

            Corresponsal gráfico

 

Al alcance de la mano
una visión del mundo
de formas nítidas
ante la perfección del encuadre.


La lente congela la mirada,
decide lo que hace
y se emociona ante el motivo,
las partes y el todo.


Es la realidad tras las superficies.
Las imágenes hablaron
y hablaron sin parar.


Las figuras de tres hombres
largos, delgados
Con los ojos abiertos
y sus bastones,
Verdaderos caballeros del tiempo.
Miran el solo ojo
cilindrico, misterioso,
y se alejan.


Cómo sorprende alguien
que lleva su cámara,
quizás para congelar el mundo,
quizás para quitar la vida,
quizás para sorber el alma,
quizás para aprisionar los matices,
los detalles y las luces
de los ojos.


Nada escapa a esa mirada,
a esa percepción.

           

 

                                                                       

Hombre en viaje

     (fragmento)

 

No quiere cantar-escribir la realidad tangible,

el frío de las noches,

La utopía corre adelante

y se aleja y se esquiva.

El canta-escribe para secar su llanto

                        frente a los espejos.

 

Y cuenta esas historias

acelerando los recuerdos hasta conseguir

la condensación del tiempo.

Un bulevar por donde se ha escapado

la utopía.

¿Para qué sirve la utopía si no se alcanza?

                        Precisamente para eso,

                        para caminar.

 

Levanta al hijo en sus brazos como una rama de paz.

 

¿Qué te ilumina por dentro?

                      ¿Qué tormenta?

                      ¿Qué paisajes?

                      ¿Cuántos amaneceres?

                                    Dice.

 

Y levanta los brazos hasta el origen del amor,

hasta tocar las flores de los valles

y el viento en algunas noches de  tempestad

bajo el abrigo,

cuando los barrenderos se llevan los restos

de la celebración.

 

 

                             

© Martha Vargas nació en Lomas de Zamora, se trasladó por distintos distritos bonaerenses, hasta llegar por fin, a la ciudad de Azul (Provincia de Buenos Aires), que fue decisiva en su vocación y su vida. Actualmente reside en Mar del Plata.

Obtiene su graduación como Profesora Nacional en Letras  y la docencia se convierte en su actividad de vida.

Publicó Plaquetas literarias y diversos cuadernillos de poesía.

Plaquetas de la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Azul-Cuadernillos  “Memorias del Silencio” de  Sudestada  de La Plata, bajo la dirección de la escritora Ana Emilia Lahitte. Cuadernillo “Festival de la Hoguera” de Colección La Barca-Mar del Plata.- Dossier de Poesía de “El Tiempo” de Azul, seleccionada por Antonio Carrau, director del Suplemento Cultural.

Está incluida en varias antologías de poetas a nivel nacional, entre ellas: “Setenta Poetas Argentinos”, “Plus Ultra”, “Entre la Utopía y el Compromiso” (16 poetas  argentinos ) –Edic. Catálogos. “Poesía de Fin de Siglo”, Edit Vinciguerra; “Poetas Argentinos Contemporáneos”, Edic. Eleusis.    

Ha publicado los siguientes libros de Poesía:

“De ropajes y fantasmas”. Edit. La lámpara errante, 1982.

“La voz en el espejo”. Edic. FOS Epsilon, 1988.

 “Los paisajes diversos”. Sudestada, 1992.

“Caminos hacia la ciudad”. Edit. Plus Ultra, 2000.

En preparación: “La bicicleta azul y otras fotografías”.

Publicó en diarios y revistas literarias: El Tiempo, de Azul; Revista Literaria PAN de Azul, La Capital de Mar del Plata; El Día de La Plata; La Prensa de Buenos Aires; Revista de Arte Unicornio de Mar del Plata; Revista Mitre de Azul; Revista Generación Abierta de Buenos Aires; Francachela, revista internacional, donde colabora con su página de Internet, El Muro Cultural, en su espacio Entrevistas a Escritores  Argentinos.

Coordinó el Café Literario Dickens en Mar del Plata y  Taller de escritura.